Publicado el 10/06/2025 por Administrador
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Ucrania vivió una madrugada de terror este martes tras un masivo ataque aéreo ruso contra las ciudades de Kiev y Odesa, en uno de los bombardeos más intensos desde el inicio de la invasión en 2022. Rusia lanzó 315 drones kamikaze y siete misiles, marcando una escalada en la ofensiva que ha dejado múltiples víctimas, daños estructurales y una creciente alarma internacional.
En Kiev, la capital, las defensas ucranianas lograron interceptar la mayoría de los artefactos, con un saldo de 277 drones derribados y todos los misiles neutralizados. Sin embargo, el impacto fue devastador. Más de 40 edificios —incluidos residenciales, empresariales y patrimoniales— resultaron dañados, y se reportaron numerosos incendios. Entre los inmuebles afectados se encuentra la histórica catedral de Santa Sofía.
Odesa, en el sur del país, fue blanco de otra ofensiva brutal. Un hospital de maternidad, un centro de emergencias médicas y varios edificios residenciales fueron alcanzados. Las autoridades confirmaron la muerte de al menos dos personas y entre 9 y 13 heridos, varios de ellos en estado grave. El gobernador regional, Oleh Kiper, calificó el ataque como “una atrocidad dirigida contra civiles”.
El presidente Volodímir Zelenski condenó la ofensiva y la definió como “uno de los mayores bombardeos en tres años de guerra”. Hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que incremente la presión sobre Moscú con nuevas sanciones y refuerce la ayuda en defensa aérea.
Rusia, por su parte, justificó el ataque afirmando que los objetivos eran exclusivamente militares, como depósitos de combustible y aeródromos. Sin embargo, las imágenes difundidas muestran claramente que los blancos incluyeron zonas urbanas densamente pobladas e infraestructura civil.
En respuesta, Ucrania lanzó una serie de drones hacia territorio ruso, alcanzando objetivos militares incluso en regiones alejadas como Tatarstán, a más de 1.000 kilómetros de la frontera. Moscú y San Petersburgo se vieron obligadas a restringir vuelos, en un indicio del alcance cada vez mayor de los ataques ucranianos.
El Ministerio de Defensa ucraniano advirtió que en la última semana Rusia ha utilizado más de 1.400 drones y cerca de 80 misiles, una cifra que revela la magnitud de la ofensiva en curso. A pesar de las capacidades defensivas, las autoridades reconocen que el sistema antiaéreo está saturado y se requieren refuerzos inmediatos.
La situación humanitaria también se deteriora. Varias ciudades ucranianas están enfrentando cortes de electricidad, escasez de agua y una creciente necesidad de refugios de emergencia. Organismos internacionales han alertado sobre el impacto en la población civil y han pedido garantizar el acceso humanitario en zonas afectadas.
Mientras tanto, las negociaciones de paz permanecen congeladas y la comunidad internacional observa con preocupación una escalada que amenaza con extender aún más el conflicto. El uso intensivo de drones y misiles en zonas urbanas marca una etapa más agresiva del conflicto, con consecuencias impredecibles.