Publicado el 18/05/2025 por Administrador
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La Franja de Gaza vive uno de los episodios más sangrientos de los últimos meses. Israel confirmó este domingo una nueva fase “ampliada y profunda” de su ofensiva terrestre en el enclave palestino, intensificando los ataques aéreos y por tierra que, en menos de 24 horas, han dejado al menos 130 palestinos muertos, según informaron autoridades médicas de Gaza.
La operación, enmarcada dentro de la campaña militar denominada “Carros de Gedeón”, involucra cinco divisiones de combate desplegadas en puntos estratégicos del norte y sur del territorio. Según el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el objetivo sigue siendo “eliminar completamente la infraestructura operativa de Hamás y neutralizar sus capacidades ofensivas”.
La cifra total de víctimas palestinas desde el inicio del conflicto, en octubre de 2023, supera ya las 53.000 personas, la mayoría mujeres y menores de edad, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Gaza. A esta tragedia humana se suma el colapso casi total del sistema hospitalario en el norte del enclave, tras el cierre del Hospital Indonesio, el último en funcionamiento en esa zona, que quedó fuera de servicio luego de un ataque directo.
La situación humanitaria es crítica. Israel mantiene un bloqueo total desde marzo, impidiendo la entrada de suministros vitales como alimentos, agua y medicinas. Si bien se ha anunciado una apertura parcial de corredores para el ingreso limitado de ayuda humanitaria, agencias internacionales advierten que estos esfuerzos son insuficientes para revertir una inminente catástrofe por hambre.
En paralelo, las negociaciones que se desarrollaban en Doha entre representantes israelíes y de Hamás están completamente estancadas. Mientras el movimiento islamista exige el cese definitivo de las hostilidades y la retirada total de las fuerzas israelíes, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha reiterado su postura de lograr una “victoria absoluta” antes de considerar cualquier tregua duradera. Ha propuesto un posible marco para el fin del conflicto que incluiría la liberación de rehenes y el desarme completo de Gaza.
Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. La ONU y varias organizaciones humanitarias han condenado enérgicamente la escalada de violencia y han advertido sobre posibles crímenes de guerra. El secretario general del organismo ha pedido a ambas partes priorizar la protección de civiles y permitir el acceso humanitario sin restricciones.
Al interior de Israel, la presión también crece. Protestas masivas en Tel Aviv, Jerusalén y otras ciudades exigen al gobierno un giro hacia la vía diplomática. Los manifestantes reclaman una solución definitiva que evite más muertes y demandan la liberación urgente de los rehenes israelíes aún en manos de Hamás.
Con hospitales destruidos, barrios enteros arrasados y más de dos millones de personas atrapadas bajo bombardeos, Gaza enfrenta una crisis sin precedentes. La comunidad internacional observa con creciente alarma una guerra que parece haber entrado en su fase más destructiva y sin una salida política clara en el horizonte.